Vic Diederen: ¡Impresionante! Estas dos últimas semanas han sido difíciles para mí: no puedo pararme a escribir esta evaluación del PrimaLuna ProLogue Uno. No porque sea un escritor particularmente malo, ni porque me disguste escribir. Tampoco porque no haya nada que decir acerca de este ampli. No, simplemente porque mi ordenador está en otra sala distinta, y cuando me pongo delante de la pantalla, no puedo hacer otra cosa que buscar válvulas por internet. Me temo que esto se está volviendo una adicción.
Antes de empezar esta parte de la evaluación, déjame resaltar que se trata de una crítica de un consumidor y, como tal, de una opinión parcial, simplemente porque ya he comprado el artefacto diabólico que me mantiene despierto por la noche y fatalmente ocupado durante el día. Sin embargo, tras haber poseído durante varios años un amplificador high-end más que decente, de transistores, marca Audiolabor, y un ampli Dudson por varias semanas, creo que puedo hacer una comparación honrada (aunque relativamente todavía soy un recién llegado al high-end). Como casi desde el principio tenía dudas sobre el ampli Duson, en esta crítica sólo me referiré a mis experiencias con el Audiolabor.
Hace aproximadamente un mes, fui por primera vez a la tienda Hifistudio en Weerdinge, para oír el muy aclamado lector de CDs Njoe Tjoeb 4000. Como mi ampli integrado Audiolabor Kristall se había estropeado, acababa de comprar otro ampli Duson PA 50 de segunda mano, y pedí a Ferry que montase un equipo lo más parecido posible al mío de entonces: el Duson PA-50 y unas cajas de suelo Chario Hiper 2000, Cuando llegué a Hifistudio, para mi sorpresa, Ferry había enchufado el Njoe Tjoeb a un pequeño y lindo amplificador de válvulas. No era exactamente parecido a mi equipo de transistores, me extrañó un poco, pero, vaya, ya que estoy aquí, vamos a oírlo. La etiqueta de precio de 950 euros parecía particularmente apetecible para un ampli de válvulas.
Tras una o dos horas de audición en un estado de total perplejidad y asombro, salí de la tienda con el lector de CD Njoe Tjoeb, esperando que hiciese con mi ampli Duson el mismo milagro que había hecho con aquel pequeñín de válvulas en la tienda. Por supuesto no lo hizo. Así que me deshice del Duson y, un buen día, hace unas dos semanas, llevé mis altavoces y mi Njoe Tjoeb a Weerdinge para otra audición, y volví a casa con los altavoces, el Njoe Tjoeb, el cable de altavoces AH! LS, y el ampli de válvulas PrimaLuna ProLogue Uno. ¡Nació un nuevo equipo!
Lo que me convenció del PrimaLuna ProLogue Uno en la tienda, se confirmó de vuelta a casa, en mi pequeña sala de estar y sus poco ideales características para la música. Lo que más me impactó fue su excelente presentación sonora, donde los altavoces parecen desaparecer y un escenario virtual aparece delante de ti. En este escenario tu puedes decir exactamente donde están los músicos, e incluso los puedes seguir cuando se mueven hacia delante, detrás, izquierda o derecha. Aunque mi Audiolabor tenía algo de eso, ciertamente no se acercaba al PrimaLuna.
Recuerdo haber escogido el Audiolabor por sus excelentes cualidades analíticas. Me sorprendió agradablemente que el PrimaLuna fuese (casi) tan analítico como el Audiolabor, aunque sin la tendencia del Audiolabor hacia la aspereza (especialmente con las cuerdas). El PrimaLuna combina un sonido analítico con una calidez que no creí que fuese posible en una grabación.
Ambas cualidades (presencia sonora y calidez) creo que están relacionadas con una tercera característica distintiva que descubrí, tanto en la tienda como en casa. Ahora sé que lo llaman "aire" alrededor de los instrumentos. Probablemente este "aire" ayuda a crear la gran sensación de presencia y calidez en los instrumentos y las voces. Francamente, no sé lo que es, pero no me gustaría perderlo. Sencillamente, todo suena mucho mejor con eso, desde los íntimos cuartetos de cuerda y el jazz de un humeante night-club hasta el rock ampuloso y las orquestas sinfónicas.
Aunque no puedo evitar que esto se convierta en una crítica entusiasta, hay algo acerca del PrimaLuna con lo que estoy menos impresionado. En términos de control de graves, no puedo evitar añorar el grave firme de mi antiguo Audiolabor. Sin embargo, considerando que mis cajas Chario parecen realzar un poco las bajas frecuencias, y que válvulas diferentes pueden hacer un sonido muy distinto, soy optimista acerca de encontrar las válvulas correctas para mi equipo. Lo que me recuerda otra buena cosa acera del PrimaLuna (y en general los amplis de válvulas): alta personalización. Cambia las válvulas y conseguirás una diferencia, desde claramente audible hasta el día y la noche.
Después de extensivas y adictivas audiciones, estoy obligado a concluir que el PrimaLuna es un pedazo de artista, no sólo suena o amplifica, pinta la música. Sea el clarinete del quinteto de Mozart, la sexy voz de Sade, el prólogo del Orfeo de Monteverdi, o el excitante final de quinta sinfonía de Beethoven, el PrimaLuna dibuja el espectro completo, desde el más suave, o casi precario, hasta el más voluminoso y seguro de sí mismo.
Para mí, el PrimaLuna parece hacer todo lo que hacía el Audiolabor y más. Definitivamente estoy impresionado, y seguiré así durante bastante tiempo.
Equipo:
AH! Njoe Tjoeb 4000 (versión super)
PrimaLuna ProLogue Uno (Durob Audio)
Torres Chario Hiper 2000
Cable de altavoz AH! LS-Direkt
Cables de interconexión Monster.