STEFAN KRAWZCYK: Soy uno de esos melómanos audio entusiastas que siempre miraba con añoranza los Jadis, Conrad Johnson y Unison Research de este mundo, sólo por mencionar algunos, sin tener la valentía de comprarlos. A menudo oía con añoranza buenos amplificadores de válvulas en alguna tienda, pero siempre acababa gastando mi presupuesto para audio en apuestas seguras sobre transistores. Después de años mejorando, intercambiando y experimentando, ahora soy el feliz propietario de algunos bonitos componentes de marca: Theta, Krell, Transparent y Sonus Faber (no hace falta decir donde compré todo esto, en Hifiwinkel, claro). En mi sala de escucha, con un sonido bastante vivo, mi sistema, conjuntado cuidadosamente, suena realmente bien y, antes que sumergirme en un equipo de HT cine en casa 5.1 con SACD/DVD-A, prefiero disfrutar de la música con un estupendo sonido en estéreo.
Recientemente, cuando recibí la visita de Rob Wilms, de la tienda de Hifiwinkel en Beek, para traer a casa mi nuevo tocadiscos, Herman, de la empresa Durob Audio, me hizo una proposición que no pude rechazar. Herman no es solamente el "co-arquitecto" de mi actual equipo (el otro por supuesto es Ken Kessler...) si no que también conoce mi gusto por el buen High-End, especialmente aquel que ofrece una estupenda relación calidad/precio. Herman envió a Rob a mi casa con el tocadiscos y añadió también un especial y demasiado encantador (después lo tuve que devolver) y muy agradable invitado, con la solicitud de que lo escuchara y escribiera mis impresiones. El invitado no era otro que un espectacular recién llegado, perteneciente a la creciente gama de productos asequibles desarrollada por Durob Audio, bajo uno de sus nombres comerciales: el PrimaLuna ProLogue Uno.
¡Qué nombre tan sexy! Aquellos que han visto y oído esta máquina, estarán de acuerdo conmigo en que su nombre no es lo único sexy de este apetecible, impecable y estupendo amplificador integrado de válvulas. Además de nombre y apariencia, calidad constructiva, facilidad de uso y fiabilidad, las características fundamentales a exigir en un buen amplificador, a mi entender, son la calidad del sonido y el precio. Puedo deciros que, en lo que atañe al PrimaLuna ProLogue Uno, estas dos últimas son al menos tan sexys como su nombre.
Durob Audio presume de que este amplificador ofrece un sonido
sensacional por un precio sensacionalmente bajo. En el terreno de la alta
fidelidad, semejantes alardes son muy comunes: cada vez que visito alguna tienda
y pregunto acerca del "último grito del mes", la respuesta suele ser
la misma y me veo empujado hacia lo que será presentado como "la
súper-ganga". Desdichadamente, la dura verdad es que casi siempre obtienes
aquello por lo que has pagado, nada más y nada menos. Las sorpresas placenteras
son ciertamente muy raras. Sin embargo, debo decir que el ProLogue Uno es una
gran excepción a esa regla. Suena como los ángeles por un precio terrenal, en
el sentido más positivo del término. ¿Intrigado? ¡Sigue leyendo!
MonóLogo
Bien, ya he pasado unas dos semanas deliciosas con este chico de válvulas en mi, por otra parte, exigente equipo. Las fotos y los datos técnicos se muestran en la página web www.hifi-notes.com, donde se lee: "este amplificador integrado de línea, de 15 kg de peso, 29cm de ancho x 38cm de profundidad x 20cm de alto, ofrece 2x35 W de potencia y usa componentes de alta calidad, con soldaduras sin placa base. Se utilizan las siguientes válvulas: 2 x 12AU7 y 2 x 12AX7 para el preamplificador y 4 x EL34, en modo push-pull, para la etapa de potencia. El amplificador tiene 4 entradas de línea y varias conexiones para altavoces.
No abrí la máquina, pero confío en aquellos que lo hicieron, y todos ellos coinciden con la proclama hecha en la página web sobre la excelente calidad de montaje. El amplificador viene bien protegido en una caja sólida de cartón y viene acompañado con – estupendo detalle – un par de guantes blancos de algodón y un cable de red. El panel frontal está fabricado con un resistente aluminio pulido de 1 cm de espesor, e incluye el selector de fuente a la derecha, el control de volumen a la izquierda (no hay mando a distancia) y la luz led azul de encendido en el medio. Una caja de metal negro azulado protege las válvulas, y los transformadores están también cubiertos con un armazón metálico protector.
La instalación y el comienzo son fáciles. Se deben destornillar las cuatro tornillos del armazón de las válvulas (mejor usar un desatornillador magnético, porque los tornillos son pequeños y dos de ellos no son fáciles de alcanzar) quitar la cubrición protectora de plástico sobre las válvulas, conectar fuentes y altavoces (Nota 1: hay dos alternativas para el terminal positivo de los altavoces: 8 ohmios ó 4 ohmios, así que primero debe comprobarse la impedancia de los altavoces. Nota 2: las conexiones de altavoces son estupendas para cable desnudo, bananas o grandes espadillas, pero mis pequeñas espadillas Transparent no se ajustaban, así que usé bananas Monster) y encender la máquina. El botón de encendido está en el lado izquierdo del amplificador, fuera de la vista, pero muy fácil de alcanzar.
El PrimaLuna Prologue Uno me invitó a proporcionarle el tratamiento completo de lujo. Así que la senté en una base SolidSteel. Le di tres puntas desacopladoras Nordost Pulsar y la conecté a la red con un cable Tice Infinite Speed (el cable de serie resultó ser ligeramente corto en mi sistema – PrimaLuna Prologue Uno tiene un lugar de honor en el medio de mi sala de escucha). A pesar de la potencia oficial de 35 Watios para 8 ohmios (solamente el 14% de mi Theta Dreadnaught de referencia) y de la creencia tradicional de que las Sonus Faber Guarnieri, con su sensibilidad de 86-87 db, son devoradoras de potencia, conecté el PrimaLuna a estos maravillosos altavoces para la prueba. Para conectarlos usé un bicableado Transparent Music Wave súper. El Theta DS ProBasic conversor Digital/Analógico (DAC) y el recientemente instalado Mitchell TecnoDec + previo de phono Ah! se conectaron al Prologue Uno con casi 3 metros (8 pies) de cables Transparent Ultra RCA. La escucha seria comenzó después de suavizarlo unas 100-120 horas.
Lo que me primero me impresionó de este integrado fue su poderío, combinado con un sonido limpio, muy claro, pero no analítico ni ligero. Garantizado, mi DAC Theta ofrece sobre 3.5-4 voltios RMS a través de la salida RCA (¡en modo balanceado ofrece más de 8 voltios!), pero tuve la misma impresión con el tocadiscos. Manejando las no muy sensibles Guarnieri, el ProLogue Uno, con el volumen alrededor de las 9 o incluso menos (¡!) sonó más que alto para mi (4x6 metros) sala de escucha. Ofreció cualquier tipo de música de un modo transparente y sin ninguna distorsión. Desde el Meteora de Linkin Park en vinilo (suena mejor que el CD), que es lo más lejano a una canción de cuna que puedas imaginar, hasta las muy dinámicas grabaciones Reference HDCD Sampler 2, el bien conocido Jazz en Pawnshop, con todos sus pequeños sonidos ambientales y potencialmente imagen profunda de club de jazz, y la versátil voz de Patricia Barber, todo esto fue ofrecido con brío y talento por este pequeño gran integrado.
Las válvulas parecieron dar la necesaria calidez humana a esto (sólo lo necesario, no demasiado) y deben haber jugado un papel clave en crear su gran presencia sonora. La reproducción musical se movía delante y detrás de los altavoces. Las cajas Sonus Faber son buenas haciendo el famoso "acto de desaparecer", pero según mi experiencia esto sólo funciona después de un cuidadoso proceso de colocación y con los auxilios necesarios. Esta vez no moví los altavoces ni un centímetro de su estado inicial. Sólo conecté el nuevo amplificador y funcionó, y todavía funciona. Las Guarnieri desaparecieron. El escenario es ancho, profundo y tiende ligeramente hacia detrás de las cajas (como opuesto a demasiado adelantado).
Lo que también me impresionó fue el "aire" alrededor de los instrumentos y las voces, así como la presentación de los detalles. Algunos equipos te dejan oír cada minúsculo detalle, pero presentado de una manera que casi oyes solamente los detalles, y la presentación general pierde su coherencia o no aparece como debiera. Con el PrimaLuna oí realmente todo el detalle que pude desear (a veces incluso parecía que incluso más que con mi equipo de referencia, que cuesta alrededor de 12 veces más que el Prologue Uno. ¿O es que sólo se presenta diferente?) Sin embargo, a diferencia de la masa de equipos MiFi, el detalle estaba allí de una forma transparente y natural y no arrojada a la cara.
¿Favorece el Prologue Uno algún género musical? Creo que no, y esto es lo que lo convierte, en mi opinión, en un producto real y sólido, a un nivel más allá de la iniciación al high end. Estoy completamente seguro de que hay productos de válvulas por ahí que mejorarán al ProLogue Uno en ciertas áreas. Pero estos costarán bastante más y, como he descubierto que suele ser normal, estos productos de la élite del high end impresionan con buenas grabaciones de ciertos géneros musicales (normalmente voces femeninas cercanas al micrófono, pequeños grupos de jazz, música de cámara, etc) pero la calidad decae dramáticamente cuando deben lidiar con elecciones más amplias, tanto en género musical como en calidad de grabación. Trabajar con este amplificador fue siempre muy divertido y nunca me frustró. Creo que pasarlo bien y poder oír todos los distintos tipos de música son dos de los elementos más importantes de esta afición al high end.
En lo que se refiere al ProLogue Uno, la única pequeña crítica que podría hacer es su comportamiento no completamente estelar en los registros más bajos. Por supuesto, esto podría ser debido parcialmente a los Guarnieri, que necesitan un control firme en los graves. Sin embargo, la suave esponjosidad en graves a) no tapó la excelente reproducción de medios y agudos, de manera que los detalles, como ya he dicho, vinieron de una forma más que satisfactoria y b) no socavaron ni comprometieron el ritmo y la velocidad de la música que oí a través de este amplificador. No recomendaría, como normalmente se lee u oye, este amplificador a alguien que posea altavoces difíciles y que oiga muchos conciertos de órgano y/o muros sonoros rompetímpanos de heavy metal. Dicho esto, los chicos de Linkin Park tocaron a través del ProLogue Uno lo suficientemente alto como para poner nerviosos a los vecinos y nunca sonaron como si alguien les hubiese robado el bajo y la batería antes de hacer la grabación. Lo cierto es que este es un amplificador integrado que yo recomendaría (de hecho ya lo hice) sin dudarlo a cualquier amigo, colega o pariente, fuese audiófilo o no, que estuviese buscando un nuevo amplificador o algo mejor que lo que tuviese.
Cualquiera que invierta los perfectamente aceptables 950 € en el ProLogue Uno podrá, en mi opinión, obtener la misma satisfacción oyendo el último CD Chesky de Sara K. que un viejo vinilo de Made in Japan de Deep Purple (bueno, al menos así fue para mí) porque siempre sonará mejor, más envolvente y más satisfactorio musicalmente que oyéndolo a través de un equipo de mercado de masas. El mero hecho de que el ProLogue uno fuese perfectamente capaz de hacer cantar y mostrar sus virtudes a los relativamente difíciles y exigentes Guarnieri, es prueba suficiente para mí de que esta maravilla de modesto precio encontrará rápidamente un gran club de admiradores.
Debido a su democrático precio de venta, representará
probablemente el argumento decisivo para el gran grupo de potenciales
audiófilos indecisos, que adorarían dar el paso y subir de categoría, pero
los frenan los precios normalmente excesivos. Durob Audio, con sus décadas de
experiencia en este campo y su gran equipo de técnicos, sin mencionar el
ejemplar servicio post-venta, parece haber encontrado el hueco en el mercado.
Los felicito por haber tomado la iniciativa, llenar el vacío y traer al mercado
un producto con un gran sonido y a precio muy asequible.
EpíLogo
El comprador hoy de un ProLogue Uno, debido a las grandes cualidades de este producto, en mi opinión, muy posiblemente desarrollará un gusto por la afición al high end. Hace diez años comencé comprando un simple lector de CD Marantz con salida digital. En ese momento, una compañía llamada Audio Alchemy sacó al mercado una gama de DACs muy asequibles. Compré el famoso DDE V1.0, que mejoró claramente el sonido de mi lector de CD y también, consecuentemente, mi disfrute musical. Desde entonces, envalentonado por aquella inversión, pequeña pero muy satisfactoria, he dado un montón de dinero a fabricantes y vendedores de equipos high end, siempre invirtiendo ojo avizor a la relación precio-prestaciones y yendo siempre más allá, mejorando el rendimiento de mi equipo. Estoy seguro de que, si Durob y sus vendedores mantienen su actual punto de vista a largo plazo, en el desarrollo y promoción de productos high end, muchos audiófilos con equipos carísimos, en el 2013 mirarán atrás y dirán, con un aroma de nostalgia: " todo comenzó hace diez años, cuando compré este sexy y asequible aparato de válvulas llamado PrimaLuna ProLogue Uno ................. "
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