Koos Boshoven: Todavía, después de muchos años trabajando en el campo de la hifi, tengo esta incontrolable necesidad de probar nuevas marcas o componentes. Por tanto, una parte de mí estaba muy curiosa cuando pedí probar el PrimaLuna ProLogue Uno, mientras otra parte era de alguna manera escéptica, ya que parecía difícil de creer que este aparato pudiese alcanzar, a un precio de 950 euros, las cualidades mencionadas por algunos. Pero, bien, la única manera de saberlo es ponerse manos a la obra.
El primer modelo de PrimaLuna (bonito nombre, pero ¿de dónde viene?), el ProLogue Uno, es un amplificador integrado con agradable acabado que ofrece 2x35 watios. Su chasis está lacado en negro antracita y tiene un grueso frontal de aluminio negro con un control de volumen, un selector de fuentes y una luz led verde. La máquina tiene 4 entradas RCA, aunque sin "tape out" ni mando a distancia. Los conectores son de buena calidad, como lo son las conexiones para altavoces y la toma de corriente. Las salidas de altavoces ofrecen la elección entre 4 y 8 ohmios. Hasta aquí, el conjunto completo se puede considerar definitivamente como "audiófilo".
Al desembalarlo (¡que bonitos los guantes blancos!) solamente necesita desatornillarse la tapa de las válvulas para quitar la funda protectora de foam. Después, se pueden conectar el cable de alimentación, los altavoces y el lector de CD. Pulsa el robusto botón de encendido en el lado izquierdo (à la Prima, Prima, exactamente ... PrimaLuna) et voilà, ¡a jugar!
La primera audición se realizó con un lector de CDs Copland CDA-822, conectado con cables de interconexión AH! AS Direkt KB8 SE (por supuesto con las ya famosas clavijas Bullet), un cable de alimentación AH! AC Direkt KB10 y cables de altavoz AH! LS Direkt KB8 (del tipo doble núcleo, desde luego un genuino Geheimtip, ¡créeme!). Como altavoces, usé los Sonus Faber Concertino Home.
La reproducción del ProLogue Uno fue valorada usando varios CDs muy diferentes, que primero entraban y luego salían del Copland CDA-822. Dominic Miller (guitarrista en los discos de Sting), por ejemplo, grabó un bonito álbum para Naim, con Neil Stacey. Uno de los temas, La Boca, lo tiene todo en términos de espacio y dinámica, y también satisface todos los demás deseos audiófilos. Sobre todo, suena extremadamente placentero. Sin ruido, sólo música.
En el CD de Chandos con, entre otros, la Suite de Carmen, con arreglos de Rodion Shechedrin, la orquesta se expande muy convincentemente a través de la sala. Pero, para ser justo, he conectado los Sonus Faber Cremona Auditor (el hombre siempre quiere más ...), obteniendo mayor resolución, mientras los hábiles tweeters llevan aún más allá la alta calidad de este equipo, formado por el Copland CDA-822 y el PrimaLuna ProLogue Uno.
Nuestra violinista holandesa Janine Jansen ha debutado recientemente en el sello Decca. Su versión de la Introducción y Rondó capriccioso, opus 28, de Sain Saens, se presenta muy potente y seductora la vez con ese equipo, lo que hace desaparecer cualquier forma de tecnología, y la convierte en pura música.
Con altavoces asequibles como los Epos ELS3 (300 euros la pareja) y un lector de CD AH! Njoe Tjoeb, se confirma la musicalidad de "mi" (sí ¡me lo he quedado!) PrimaLuna Prologue Uno. Para juzgar su control de graves, hice otra audición con unas cajas ProAc D15. Aunque es innegable que Patricia Barber, Quincy Jones, David Sylvian etcétera tienen más expresión en las bien conocidas "grandes" plataformas de transistores, dado su precio de 950 euros, los resultados son tan admirables que son milagrosos.
Con el ProLogue Uno, Durob Audio, el padre de la marca PrimaLuna, ha hecho otra contribución más a la hifi holandesa y a los amantes de la música, bajo la tan sicológica barrera de los 1000 euros. ¡GRAN TRABAJO, GRAN PRODUCTO, GRAN MUSICA!